¿Vagina estrecha o vaginismo?

may 23, 2016 0 Comments in mujer, Salud by

¿Vaginismo o vagina estrecha?Algunas mujeres sufren un problema que, erróneamente, se ha denominado como vagina estrecha o vagina pequeña debido a que, al intentar mantener relaciones sexuales, el pene choca contra el orificio vaginal y no puede penetrar en su interior.

Por más esfuerzo o empeño que se le ponga, la vagina parece cerrada a cal y canto, incluso cuando existe un gran deseo y una fuerte atracción sexual. Hoy nos proponemos explicar qué es el vaginismo, lo cual genera ansiedad y frustración para ambas partes.

¿Existen las vaginas demasiado estrechas o demasiado pequeñas? Sí hay diferentes tipos de vagina pero no podemos hablar de vaginas “demasiado” pequeñas, vaginas muy estrechas o muy grandes. Sin embargo, algunas mujeres no pueden disfrutar del sexo coital porque la penetración se antoja imposible, como si hubiera una barrera que no permitiera el paso.

¿Es un problema común? ¿Hay alguna solución? Por supuesto que la hay y además, el tratamiento para el vaginismo tiene un altísimo índice de eficacia, pero lo primero es acudir a un especialista para que nos diagnostique correctamente y nos proponga el tratamiento adecuado.


¿Qué es el vaginismo? ¿Hay diferentes tipos de vaginismo?

El vaginismo es una patología sexual que consiste en un espasmo involuntario de los músculos que se encuentran alrededor de la vagina. La clave es que es involuntario, la mujer no es consciente de ello y por eso es tan frustrante: no puede entender por qué su cuerpo se rebela ante algo que a priori, ella desea.

Vaginismo total

Como consecuencia de los espasmos, la vagina se cierra y hace prácticamente imposible la relación sexual coital, además de obstaculizar los exámenes ginecológicos o de carácter médico si nos encontramos ante un “vaginismo total“. En estos casos, al intentar llevar a cabo la penetración, la mujer siente un dolor intenso que contrae más aún la vagina e imposibilita introducir cualquier objeto en ella (como tampones o material de exploración ginecológica).

Vaginismo selectivo

Sin embargo, el síndrome del vaginismo no es igual en todos los casos pues hay mujeres que sufren de “vaginismo selectivo“, en cuyo caso no pueden mantener relaciones sexuales con penetración, aunque sí pueden someterse a una exploración ginecológica y/o utilizar tampones.

Vaginismo primario y vaginismo secundario

También existe el vaginismo primario, el que se padece desde siempre o el vaginismo secundario, el que aparece a lo largo de la vida de una mujer en un momento concreto tras años de no haber experimentado ningún problema para llevar a cabo la penetración. Estos casos son comunes tras alguna relación sexual dolorosa como puede ser el caso al reanudar las relaciones sexuales después de dar a luz o en casos traumáticos, como por ejemplo un episodio de abuso sexual. El cuerpo asocia la penetración con dolor y malestar por lo que envía señales de contracción a los músculos del suelo pélvico para impedirla.


¿Es lo mismo vaginismo que atrofia vaginal o vagina atrófica?

No, no es lo mismo. La atrofia vaginal o vaginitis atrófica es un trastorno habitualmente asociado a la menopausia mediante el cual las paredes de la vagina “adelgazan”, lo que a su vez produce una disminución de su capacidad de lubricación. Asimismo lleva aparejada una mayor sequedad e inflamación de toda el área vaginal.

La atrofia vaginal se produce a consecuencia de una disminución de los estrógenos cuando la mujer alcanza la menopausia, aunque de forma menos frecuente puede producirse también tras un parto o durante la lactancia.

A diferencia del vaginismo, la vaginitis atrófica tiene una incidencia mucho mayor, de entre el 47 y el 52%, entre la población femenina. La vaginitis atrófica tiene tratamiento y es el ginecólogo, urólogo o experto en medicina sexual quien podrá recomendar producto de hidratación y/o medicación si fuera necesario. No debemos confundir los productos de lubricación vaginal, pensados para facilitar las relaciones sexuales, con los productos de hidratación vaginal.


¿Existen distintos tipos de vaginas?

vaginismo vaginaAl igual que cada persona posee unos rasgos físicos propios, cada mujer tiene una vagina única y con unas características particulares. Así, podemos hablar de vaginas estrechas, vaginas inflamadas y vaginas irritadas cuando nos referimos al vaginismo. ¿Qué relación existe? Veamos cada caso:


    • Vaginas estrechas. Algunas mujeres poseen una menor amplitud en el orificio vaginal que puede erróneamente vincularse a problemas en el coito. Otras, en cambio, tienen la percepción de que la vagina se ha “cerrado” tras un largo tiempo sin mantener relaciones sexuales. Sin embargo, el tamaño vaginal no supone, en principio, ningún problema para mantener relaciones sexuales con penetración, siempre que no exista una anomalía anatómica.

  • Vagina inflamada o vagina irritada. Entre las causas orgánicas del vaginismo, podemos encontrarnos ante una inflamación vaginal surgida a raíz de la utilización de un producto abrasivo y/o que desencadene una reacción alérgica, o ante una inflamación derivada de una infección (por enfermedad de transmisión sexual o por candidiasis, por ejemplo).

¿El vaginismo es común?

El síndrome del vaginismo es una patología que comprende en torno al 10% de los problemas sexuales femeninos y que sufren entre el 2% y el 4% de las mujeres. Una mujer con vaginismo puede llegar al orgasmo y alcanzar satisfacción sexual pero exclusivamente mediante la estimulación del clítoris sin penetración vaginal simultánea.


¿Cuándo puede aparecer?

Puede venir motivado por una experiencia sexual desagradable, por algún trauma o abuso sexual que se haya sufrido en el pasado, por factores psico-emocionales como problemas de pareja o por una gran sensibilidad al dolor.

Dado que existen diversas causas que pueden desencadenar esta patología, resulta esencial acudir a un especialista para que realice un diagnóstico completo que identifique su origen para pautar el tratamiento adecuado para el vaginismo.

¿Por qué se sufre?

La explicación de por qué sucede esta contracción involuntaria de la vagina no es evidente para quien lo sufre y por ello genera mucha ansiedad e incomprensión, hacia uno mismo y en ocasiones, por parte de la pareja quien puede comenzar a culpabilizarse a raíz del aparente rechazo de la mujer.

El terapeuta sexual con experiencia en la materia podrá descifrar qué se esconde detrás del vaginismo. En principio parece existir una asociación inconsciente entre la penetración vaginal y una situación de peligro, por lo que el cuerpo actúa como si se activara un mecanismo de defensa instintivo.

Pero es de vital importancia acudir a un médico, dado que cada caso es único y resulta necesario averiguar el origen de esta patología para abordarlo con el tratamiento psico-sexológico adecuado.


¿Qué tratamiento existe para el vaginismo?

La metodología para tratar el síndrome del vaginismo consiste en acudir a terapia psicológica y sexual, tanto a nivel individual como con la pareja, si es posible.

Es un tratamiento con una altísimo índice de éxito, superior al 97%, siempre que se cuente con la colaboración de la paciente y adhesión a las pautas. La persona experta en este tipo de problemática sexual guiará a la paciente en el aprendizaje para relajar los músculos de la vagina, para que aprenda más sobre su propia anatomía y para llegar a ser capaz de controlar los músculos del suelo pélvico.

Además de terapia psico-sexual, suele ser necesario utilizar pequeños dilatadores vaginales junto con unos ejercicios dirigidos que permitirán mejorar la consciencia corporal y poco a poco comprobar que no hay dolor ni se percibe peligro al introducir estos pequeños utensilios.

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